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viernes, 10 de mayo de 2013

Robadas más de cien bicicletas de alta gama


Dos personas, M.A.C.G y J.L.M.C. de 39 y 32 años, han sido arrestadas y otras tres más, A.F.C., J.P.I. y A.R.M.M. de entre 58 y 23 años, están imputadas por el robo de más de cien bicicletas en un almacén de Getafe que las importaba de manera exclusiva. Los presuntos ladrones eran trabajadores de la propia empresa que, tras sustraerlas, las vendían en Internet a un precio menor que el de mercado.

La investigación, que ha sido llevada a cabo por la Guardia Civil de San Martín de la Vega, comenzó el 8 de abril cuando uno de los propietarios del almacén vio en Internet un anuncio en el que se vendía una bicicleta de la misma marca y características que las suyas. El dueño concertó una cita haciéndose pasar por un comprador y pudo comprobar que se trataba de una de las que su empresa importa. Conservaba incluso el embalaje con el que se guardan en su nave de Getafe.

Posteriormente se descubrió que a la persona que había colgado el anuncio suministraba las bicis otro vecino de la localidad, quien periódicamente recogía los cartones y embalajes vacíos de la empresa para su reciclado.

Las investigaciones llevó a los agentes hasta dos personas más, que resultaron ser los cabecillas de la banda y que eran empleados de la empresa a la que, supuestamente, robaban. Uno de ellos era el encargado del stock del almacén. Estas dos personas se encargaban de sustraer las bicis que luego se introducían en la furgoneta que recogía los restos de embalajes de la empresa. Los investigadores creen que pudieron robar más de un centenar de bicicletas cuyo valor en el mercado es de más de 100.000 euros. Hasta el momento se han recuperado solo cinco.

Fuente: El País.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

los hay tontos y los hay sin limite ,quienes son los fenomenos la foto es del patio cuartel de aqui .

Anónimo dijo...

Palabra de dios y aborto
Hay una mujer en El Salvador, una mujer de 22 años llamada Beatriz, enferma de Lupus y que padece una grave insuficiencia renal, madre de un hijo de dos años, que está embaraza de un feto anacefálico, es decir sin cerebro, (que morirá a las pocas horas de nacer, si es que llega a hacerlo) a la que se le ha negado la posibilidad de abortar. Los médicos han advertido que Beatriz puede morir si continúa con su embarazo pero en El Salvador le han dicho que se aguante. Que el feto sin cerebro es más importante que su vida, que su vida no cuenta, no es nada. Y en realidad, no nos engañemos, se trata exactamente de esto, eso es lo que subyace en la batalla ideológica del aborto: cuánto valen las vidas de las mujeres, qué valor tienen sus decisiones, qué derecho tienen a autodeterminarse o quién decide por ellas, por nosotras. En El Salvador, ningún valor, ningún derecho, el estado o la iglesia tienen poder de decisión sobre la vida de Beatriz, a la que han condenado.

En España estamos mucho mejor, es obvio, pero se equivoca quien piense que algo así no puede pasar. Algo así ha pasado hace poco en Irlanda con la muerte de Savita Halappanavar, que falleció porque los médicos se negaron a practicarle un aborto que necesitaba para salvar su vida. Savita murió porque su vida era mucho menos valiosa que la del feto que la mató. La lucha por el aborto es la lucha de las mujeres por conseguir que nuestras vidas sean tan valiosas como las de los hombres. Enfrente tenemos el fundamentalismo patriarcal de la Iglesia Católica a la que le resulta insoportable la idea de que las mujeres pueden autodeterminarse totalmente. Es normal que ese fundamentalismo se agarre con uñas y dientes al control del cuerpo de las mujeres porque recordemos que el relato místico-religioso está basado en historias que ejemplifican que cuando las mujeres deciden la humanidad se hunde y cuando no deciden y se entregan sumisamente, “Hágase en mí según tu palabra”, la humanidad se salva. Sobre las sostenedoras, involuntarias y pasivas, de un relato místico que nos niega otro valor que ese, el de obedecer, y que otros han inscrito en nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Lo que aquí importa no es el feto y la vida de las mujeres sólo importa en tanto se sometan al relato creado para ellas; cualquier conato de rebeldía, de autodeterminación, tiene que ser aplastado, caiga quien caiga, muera la que muera. A la iglesia no le importa el aborto, sino la posición de las mujeres y eso es fácilmente demostrable para quien se moleste en leer un poco. El fundamentalismo antiabortista es relativamente nuevo, no tiene ni 100 años y la iglesia no siempre ha sido tan tajante en esta prohibición. El aborto, en cambio, es una práctica tan antigua como la humanidad. Debió aparecer en el momento mismo en el que las mujeres se hicieron conscientes de los mecanismos biológicos del embarazo y de sí mismas. Por tanto desde que el ser humano es tal. A lo largo de la historia el estatus del embrión siempre ha sido considerado más o menos el mismo, una vida humana en potencia, un bien merecedor de cierta protección, pero nunca se ha considerado desde ningún punto de vista que un feto -mucho menos un embrión- sea igual a un ser humano. Nunca antes, hasta el siglo XIX y definitivamente desde los años 60, los “derechos del feto” habían sido considerados un tema de debate.

Lo cierto es que a lo largo de la historia las mujeres nunca han tenido

Anónimo dijo...

Por tantos…somos tontos
Como cada año, tras numerosos cálculos y no menos improperios recordando la madre del ministro de Hacienda de turno, llega el momento en el que como contribuyentes, nos vemos ante el dilema filosófico de dónde colocar la dichosa crucecita que concede el 0,7% de nuestros impuestos a la Iglesia Católica (ninguna otra) o a Fines Sociales. En principio, parece una decisión sencilla, si eres creyente católico pones la cruz sobre la primera casilla y si lo eres de cualquier otra religión, secta, grupo de ufología o has tenido la suerte o desgracia de que tu cerebro funcione correctamente y eres ateo, sobre la segunda. Y sin embargo, como deberían ustedes esperar siempre que se encuentren con un enunciado tan simple, el asunto es complicado.

Queda bien claro que poniendo la cruz sobre la casilla de la Iglesia Católica, todo el dinero que se recaude por este concepto, va directa y exclusivamente a la jerarquía eclesiástica que tiene libertad para gastárselo en lo que mejor le convenga. En el año 2011, según datos de la propia Iglesia, 152 millones se dedicaron a pagar los salarios de obispos y sacerdotes; 35 millones a actividades pastorales (supongo que cría y alimentación de perros y compra de forraje); 2,5 millones a la Conferencia Episcopal (teniendo en cuenta que el sueldo de los obispos está en la primera partida, quiero ver yo qué powerpoints deben hacer con tanto dinero) y, atención, sólo 1,5 millones a actividades asistenciales. A esta cantidad recaudada con el IRPF hay que sumar las aportaciones de las diócesis, que suponen casi 50 millones más de euros.

Desde hace unos años, la Iglesia Católica le puso como nombre a su anual campaña de recaudación “Programa por Tantos”. En los numerosos anuncios que podemos ver estos días en televisión, oír en radio y leer en los diarios que sobreviven, el mensaje que destaca es que ese dinero se dedica al “anuncio del evangelio”, la “atención a los empobrecidos ” y a “construir una sociedad mejor”. Queda bien claro, teniendo en cuenta la partición que se hace del dinero recaudado, que la Iglesia considera que el anuncio del evangelio es un 99% más importante que la atención a los empobrecidos y la construcción de una sociedad mejor. A no ser, claro está, que se refieran a construir una sociedad mejor exclusivamente para los obispos. En ese caso, se entendería perfectamente el nombre del programa. El “tantos” no se vendría a referir a la parte más necesitada de la sociedad, como alguien podría malinterpretar, sino a la enorme cantidad de sacerdotes, obispos, arzobispos y cardenales que hay que bien alimentar.

La cuestión, y es aquí donde surge la dificultad que les comentaba al principio, es que aún escogiendo la casilla de fines sociales, que parece reservada a otras creencias y a los ateos, buena parte de ese dinero va también a la Iglesia Católica. Es de esta partida de donde se nutren todas las ONG’s y entre todas ellas el Estado es especialmente generoso, ya que les concede uno de cada tres euros recaudados, con las dos principales organizaciones de la Iglesia: Cáritas y Manos Unidas. Es decir, ponga donde ponga la x de su declaración, puede tener por seguro que buena parte de su dinero lo administrarán Rouco y compañía. La próxima vez que se fijen en sus gafas de sol, piensen que es muy probable que una parte de ellas las hayan financiado ustedes.

Anónimo dijo...

El Gobierno vende su dignidad, si la tenía, por un plato de lentejas, tabaco, neoliberalismo y Eurovegas

El Juzgado de Instrucción número 4 de Madrid, cuyo juez es Marcelino Sexmero, archivó hace unos días la denuncia de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. El magistrado sostuvo que esa acción, denominada escrache, estuvo amparada por la libertad de expresión y por el derecho a manifestarse. El juez instructor coincidió con la doctrina al respecto del presidente del Tribunal Supremo, Gonzalo Moliner, presidente a su vez del Consejo General del Poder Judicial.

Un juez con valor
Desde ELPLURAL.COM queremos felicitar efusivamente al juez Sexmero, porque ha tenido el valor de frenar los ímpetus reaccionarios de la vicepresidenta del Gobierno. Hay que parar a la derechona que nos gobierna a recortes y que se entusiasma con el neoliberalismo depredador. Eso sí, hay que frenar a tantos prepotentes y agitadores por la vía siempre de la legalidad.

Un cortijo llamado España
Los dirigentes de un partido agujereado, como se está viendo a toda velocidad, por la trama Gürtel y, probablemente, un partido en manos de algunos ladrones de guante blanco -con los bolsillos rebosantes de dinero ajeno-, siguen creyéndose los amos y señores de un cortijo inmenso y respetable llamado España.

Se veía venir…
Sáenz de Santamaría ha empezado a disimular y a divulgar una iniciativa que se veía venir y ya está llegando. Según la costumbre inveterada del señorito de la vicepresidenta, es más que posible que el Ejecutivo cambie, en profundidad y muy pronto, la ley contra el tabaco, impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero, a quien tanto admiran esperando devorarlo definitivamente.

Las generales de 2008
No le perdonan sus reformas sociales ni los derechos civiles en sus diversas variedades. Y ahora van destrozando el entramado de numerosas leyes de carácter socialdemócrata y, sin duda, sensato y aplaudido entonces por la mayoría de los ciudadanos. A las generales de 2008 nos remitimos.

Tabaco sin medidas restrictivas
La vicepresidenta ha abierto, pues, la puerta, andando de puntillas, para que retorne el tabaco sin ninguna medida restrictiva, más o menos como ya no sucede en los países más avanzados. Lo hace un Gobierno, rendido ante un tipo sin escrúpulos, Sheldon Adelson, el empresario multimillonario de Eurovegas.

Neoliberalismo a espuertas
Adelson es el mismo que no quiere saber nada de sindicatos, convenios laborales o el Estatuto de los Trabajadores. Es decir que este personaje, más próximo al parecer a la mafia o a algo similar, hará de su capa un sayo y sabemos que se saldrá con la suya. Neoliberalismo a espuertas. Dinero para los ricos y miseria para los trabajadores y los parados.

El del Ático
Su ideología es muy parecida a la de Esperanza Aguirre y a la de González, el del ático y otras sospechas cada vez más graves. La ignominia del Gobierno Rajoy rebasa todos los límites. Venden su dignidad, si es que la tenían, por un plato de lentejas, tabaco más los desmanes de Aldeson.

Anónimo dijo...

La Cultura de la Transición y el nuevo sentido común

Profanar, según nos han explicado, es una manera especial de tocar que rompe los encantamientos y acerca a los seres humanos aquello que lo sagrado había separado y petrificado. Es la acción contraria a consagrar. Algo de ese orden ha ocurrido en muy poco tiempo en España con las piezas clave del régimen político del 78: monarquía, Constitución, Parlamento, sistema de partidos, prensa, banca... Lo que hasta ayer mismo era intocable (sagrado) ahora se puede tocar. Un gesto de profanación —multitudinario, callejero, alegre— ha atravesado las distancias sacralizadoras volviendo vulnerable lo invulnerable. El régimen del 78 ha perdido su aura y ahora es susceptible de discusión, crítica, guasa. A ese aura, a esa distancia, a esa membrana protectora hoy en crisis la llamamos Cultura de la Transición y es un filón clave para entender la cultura oficial en España durante los últimos 35 años.

El término Cultura de la Transición (a partir de ahora CT) no se refiere sólo al ámbito cultural en el sentido convencional (cine, música, arte, libros), sino a toda una organización de lo visible, lo decible y lo pensable. A una máquina de visión y de interpretación del mundo. Es cierto que un uso tan amplio del término “cultura” puede ser problemático, pero tiene la pertinencia y la virtud de señalar, recordar e insistir en que toda organización social es en primer lugar un orden simbólico y estético que configura una percepción común de las cosas: lo que se puede ver, lo que se puede decir de lo que se ve, lo que se puede pensar y hacer al respecto. Como dice Paul Valéry, no hay poder político que pueda funcionar ni un solo día sin el recurso de “fuerzas ficticias” que no son simples ilusiones, mentiras o espejismos, sino potencias configuradoras de realidad.

La CT es una fábrica de la percepción donde trabajan a diario periodistas, políticos, historiadores, artistas, creadores, intelectuales, expertos, etc. Lo que allí se produce desde hace más de tres décadas son distintas variantes de lo mismo: el relato que hace del consenso en torno a una idea de la democracia (“representativa, liberal, moderada y laica”) el único antídoto posible contra el veneno de la polarización ideológica y social que devastó España durante el siglo XX. Ese consenso funda un “espacio de convivencia y libertad” que se presenta a sí mismo como algo frágil y constantemente amenazado por la virtualidad del terror (golpe militar, ETA, ruptura de España, etc.). La CT es la siguiente alternativa: “normalización democrática” o “dialéctica de los puños y las pistolas”. O yo o el caos.